Vea por qué aparece el nombre de Colombia en el escándalo de corrupción de Petrobras

La mención se encuentra en un documento del cambista Alberto Youssef, uno de los artífices del saqueo a la empresa estatal brasileña.

En el informe se menciona una obra en Pivijay, Magdalena, relacionada con la construcción de una planta de etanol por parte de la multinacional israelí Merhav, con sede en Colombia a través de la empresa Agrifuels.

La planilla del cambista, que es objeto de estudio de las autoridades brasileñas,  demostraría que  las actividades ilícitas de Youssef se extendieron a otros países.

alberto-youssef
Alberto Youssef ha estado preso desde marzo de 2014. Desde la cárcel ha delatado a varios involucrados en el caso de Petrobras. / thewhistleblowers.org

El peor caso de corrupción en Brasil

A mediados de marzo pasado, la Policía Federal de Brasil empezó la ‘Operação Lava Jato’ (Operación Lavado Rápido), que investiga un esquema de lavado de dinero dentro de Petrobras, con desvíos que se acercan a los 4 mil millones de dólares en una década.

Allí  participaban proveedores, funcionarios de la empresa estatal, partidos políticos y cambistas que se beneficiaban de un sistema de rotación de multimillonarios contratos, sobreprecios y pagos de sobornos; algo similar al ‘carrusel de la contratación’ en Bogotá.

Uno de los primeros allanamientos ocurrió en la casa de Alberto Youssef, nombrado como “el principal operador del esquema”, según destaca una infografía del diario Folha de São Paulo. Entre los relojes y bolígrafos de lujo, las autoridades encontraron una planilla que menciona más de 700 obras públicas en las que Youseff habría hecho de las suyas.

Como lo señala un artículo de El País de Madrid, el listado del cambista amplía “el mayor sumario de corrupción de la historia brasileña”, ya que menciona obras no solo con Petrobras sino con otras empresas públicas y privadas que operan más allá de las fronteras del país carioca: Argentina, Uruguay, Ecuador, Cuba, Angola y Colombia.

El documento de 35 páginas llamado “Relatório de Projetos” (informe de proyectos) menciona en la página 9 el proyecto “Planta de Etanol Merhav” y en la misma fila señala a Colombia como “cliente final”.  planilla_roussef_22

La planilla está conformada por una tabla de 9 columnas: cliente, contacto, teléfono, cliente final, referencia-proyecto, número de propuesta, abreviatura del lugar del proyecto, fecha de envío de propuesta y valor.

Según investigadores consultados por Jornal Nacional, “es un control organizado que describe: constructoras como clientes, algunas de ellas investigadas y con ejecutivos en la cárcel; y da detalles sobre cada obra y valor”.

Una publicación en El País de Uruguay explica que los “clientes” serían las empresas a las que se les adjudicó la obra; por otro lado, la columna “cliente final” correspondería a los licitadores, que en la mayoría de los casos era Petrobras.

De acuerdo con la revista Carta Capital, los 747 proyectos enlistados alcanzan una cifra de 11.5 billones de reales (más o menos 4.500 millones de dólares). Las obras están datadas entre los años 2008 y 2012. En la mención a Colombia, aparece un valor de 4.557.267 reales, que equivalen a 4 mil millones de pesos aproximadamente.

“Se puede deducir que el cambista (Youssef) tenía interés especial en los contratos de esas empresas, donde de alguna forma actuaba en la intermediación”, señalaron fuentes policiales a Carta Capital.

No obstante, la revista brasileña aclara que “el desafío de los investigadores es descubrir si, en el caso de los proyectos citados en la planilla, así como ocurrió en Petrobras, hubo pagos de propinas a agentes públicos”.

Según fuentes de la Policía de Brasil, consultadas por el portal ZH Noticias, se cree que en la mayoría de los casos los “valores” citados en el informe indicarían la comisión que Youssef esperaba recibir por contrato adjudicado, pues no corresponden al presupuesto total de las obras. Además, la revista Carta Capital señala que no todos los proyectos fueron conquistados por el cambista que fue capaz de “complicar la vida de gran parte de la República”.

Colombia en la planilla de Youssef

En la fila que se menciona la planta de Merhav, el “cliente” es la Constructora OAS, una de las empresas de construcción más grandes de Brasil que está siendo investigada en la operación Lava Jato, con varios ejecutivos que ya están presos. OAS también tiene oficinas en Colombia.

En un artículo de la revista Dinero sobre la llegada de los magnates brasileños a tierras colombianas, publicado en agosto de 2011, se destaca la negociación entre la Constructora OAS y el Grupo Merhav para llevar a cabo el proyecto de producción de etanol en la Costa Atlántica.

“El costo de este proyecto es de US$430 millones, de los cuales US$100 millones serán el aporte de Merhav y habrá una financiación por US$330 millones por parte del Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES)”, describe el artículo de Dinero.

En el mismo texto, Valnei Souza Nunes, que figuraba como country leader de la Constructora OAS, explicó que su compañía iba a ser la encargada de ejecutar la totalidad de las obras de infraestructura y montaje de los equipos.

La fecha de las declaraciones es muy cercana a la fecha de “envío de propuesta” que aparece en la planilla de Youssef: 19 de septiembre de 2011.

Una planta discreta

Pulzo.com intentó comunicarse con las empresas y personas que son mencionadas en el listado del cambista. Los representantes de OAS en Colombia prefirieron no pasar al teléfono y prometieron llamar de vuelta. Por su parte, en las oficinas de Agrifuels, adonde fue un periodista de Pulzo.com, dijeron que los directivos no se encontraban en el país y facilitaron un correo electrónico del que no se ha recibido respuesta.

El “contacto” de Youssef en la planta de Pivijay es el señor Antonio Carlos Pereira, un empleado de la constructora OAS que, al ser contactado por Pulzo.com, decidió no ofrecer declaraciones directamente, por lo que está esperando respuesta de la oficina de prensa de la empresa brasileña.

Al realizar consultas en internet sobre la planta de etanol de Merhav, aparecen muy pocos registros en meses recientes. No hay certeza si el proyecto, que buscaba producir más de 350 mil litros de etanol diarios a partir de más de 10 mil hectáreas cultivos de caña de azúcar, sigue desarrollándose.

Sin embargo, una fuente autorizada del municipio de Pivijay le dijo a Pulzo.com que el proyecto está detenido desde hace un año, e incluso algunos terrenos que habían sido comprados por Merhav estarían a la venta. La fuente aclaró que no hay confirmación oficial sobre el estado actual de la obra.

A finales de 2010, el entonces ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, visitó los terrenos de la planta y destacó el proyecto de la multinacional israelí.

Por lo demás, llaman la atención algunas denuncias sobre presunta apropiación ilegal de tierras por parte de Merhav en Pivijay. Una fue realizada por el Polo Democrático a mediados de 2013 y otra por una familia guajira a mediados del presente año que fue divulgada por el portal Verdad Abierta. Los señalamientos hablan de centenares de hectáreas que habrían sido ocupadas de manera irregular para la construcción de la planta.

Lo que en principio fue alumbrado como un gigante proyecto de biocombustibles en Colombia, en el que Brasil desempeñaba un papel clave, hoy sobresale por su discreción. Y los posibles lazos con el brasileño que llevó la corrupción a cifras exorbitantes siguen a la espera de una explicación.

Artículo publicado originalmente en Pulzo, el 18 de diciembre de 2014.

Fui al Mundial de Brasil sin gastar una fortuna: 5.5 millones de pesos

Aunque me propuse lograrlo con menos de 5 palos, al hacer las cuentas finales creo que no estuve muy desfasado. Aquí les explico cómo viajé un mes por todo Brasil y sin pasar hambre.

A finales de 2013 ningún plan turístico para ir al Mundial de Brasil bajaba de 20 millones de pesos. Cerca del pitazo inicial, lo mínimo era 30 palos, pero ya los cupos estaban contados y lo más jodido: quién se levantaba ese billete de la nada y a tan poco tiempo de la fiesta futbolera.

Pero contratar una agencia de viajes no era la única manera de ir a la Copa del Mundo (ni a cualquier lugar del planeta). Había otras formas que no requerían fechas límites ni consignaciones de muchos ceros.

La vuelta entonces era conseguir pasajes baratos, quedarse a dormir con extraños y saber comer barato (eso incluía emborracharse barato). Para todo eso solo hace falta un computador y cierto dominio de idiomas; aunque en este caso los brasileros entienden fácil el español y los colombianos captan el portugués sin mayor esfuerzo.

Navegando por el río Amazonas, en un punto donde se unen Colombia, Brasil y Perú.
Navegando por el río Amazonas, en un punto donde se unen Colombia, Brasil y Perú.

Los pasajes

Para comprar pasajes a huevo hay que investigar muy bien antes de comprar: consultar todas las aerolíneas disponibles en los trayectos solicitados, comparar precios y sobre todo tener paciencia, no apresurarse a dar el clic.

Paciencia para darle tiempo a promociones y estar en la jugada para anticiparlas. Un ejemplo: en enero de 2014 la aerolínea LAN sacó una oferta de vuelos nacionales a menos de 100 mil pesos, y LAN viaja desde Bogotá a Leticia. Ese pasaje me costó exactamente $77.500, lo que quiere decir que pagué casi nada por llegar a la punta sur de Colombia, a escasos metros de la frontera amazónica con Brasil.

Y he ahí otra recomendación: cualquier destino tiene varias rutas de llegada (Brasil debe tener unas mil) y por eso era importante planear el viaje por trayectos cortos que ofrecieran los pasajes más baratos. De lo contrario, para que se hagan una idea, un vuelo desde Bogotá a Sao Paulo en pleno Mundial no bajaba del millón 200.

En el Fifa Fan Fest de Salvador, en el día de la inauguración del Mundial.
En el Fifa Fan Fest de Salvador, en el día de la inauguración del Mundial.

Es cierto que Brasil no es un país sino un continente. Estar en Tabatinga, la primera población brasileña al norte y frontera con Colombia, significa estar más cerca de México que de Río de Janeiro. Por eso no había que cantar victoria todavía.

De Tabatinga a Manaus, ciudad que fue sede de varios partidos, hay dos formas de viajar: barco o avión. La primera es una odisea que tarda días y que suena muy tentadora como aventura, pues se trata de convivir largas horas sobre el río amazonas. La segunda es mucho más breve y lo chistoso de todo es que era más barato que la vía acuática. El barco más rápido cobraba alrededor de 400 mil pesos (se demora día y medio), y el pasaje de avión me costó cerca de 300 mil pesos y solo fueron tres horas de vuelo.

La cuestión era hacer lo mismo con el resto del viaje: buscar los pasajes más baratos y que se ajusten a la ruta. En mi caso, la meta era visitar por lo menos 10 ciudades de Brasil, no todas mundialistas pero que abarcaban prácticamente todas las regiones del país. Lo que no se podía en avión se hacía en bus, pero antes no sobraba medir las distancias en Google Maps.

Si hicieron la suma, llegué a Manaus con solo 400 lucas. Y Manaus queda en la mierda.

Tip: usar la página y sobre todo la aplicación de Kayac para encontrar pasajes baratos. Es un buscador que reúne varias aerolíneas y de paso compara los precios.

Partido Colombia vs. Grecia en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.
Partido Colombia vs. Grecia en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.

La estadía

Dónde dormir era la segunda gran preocupación a la hora de viajar. No vi cuánto costaba un hotel en el Mundial y solo sabía que algunos hostales estaban cobrando hasta 8 veces más de lo normal.

La salvación fue Couch Surfing. Para los que no saben es una especie de red social de viajeros que funciona así: se abre un perfil, se suben fotos, se escriben datos personales y se espera a que un viajero lo contacte a uno para que pueda dormir en su casa y viceversa: uno puede pedirle a otra gente que le preste el sofá.

Dirán que puede ser peligroso porque es relacionarse con gente equis, pero para eso uno entra en contacto con las personas antes del viaje. Se las conoce por encimita y se genera ese lazo virtual previo y necesario para romper el hielo y crear confianza. Es una idea del putas, que desde hace rato ha venido cambiando el verbo viajar.

Algunas semanas antes del Mundial, recibí en mi de apartamento de Bogotá a una pareja de Belo Horizonte y nos la llevamos muy bien. Cuando fui a su ciudad ellos me recibieron en su casa, como lo haría cualquier otro amigo. Y en realidad no solo se trataba de tener un techo gratis, sino de internarse en la cultura, vivir la cotidianidad, charlar, reírse, cocinar, tomarse una pola.

El truco de Couch Surfing es escribir mucho. Esto quiere decir enviar muchas solicitudes para ser hospedado, porque de cada 10 personas a las que se les pide el couch, en promedio una o dos aceptan. Después sigue ponerse en contacto por Facebook o Whatsapp y conversar continuamente para dejar todo listo antes de la llegada.

Es difícil tener una experiencia incómoda a través de Couch Surfing. Lo común es sorprenderse para bien: que lo recojan a uno en el aeropuerto, que le esperen un plato de comida típica y que le ayuden en todo para moverse por la ciudad. Y de todo eso fui testigo: dejé buenos amigos que espero algún día recibir y atender en mi tierra.

Cuando no había ‘casa gratis’, la mejor alternativa era pagar hostales con precios más o menos moderados.

En el Fifa Fan Fest de Sao Paulo, en la transmisión del partido Colombia vs. Japón.
En el Fifa Fan Fest de Sao Paulo, en la transmisión del partido Colombia vs. Japón.

La comida

Quizás es la parte más fácil porque ya depende netamente de los gustos de cada persona y lo que disponga su bolsillo para alimentarse. En Rio de Janeiro, una de las ciudades más caras de Brasil, un ‘corrientazo’ podía costar entre 15 o 20 mil pesos.

En toda ciudad hay estratos y eso también aplica para la comida. Por eso era bueno comer en barrios no tan ‘gomelos’ o rebuscar bien en las partes centrales, donde generalmente se encuentra de todo. Lo otro era ir a supermercados y abastecerse con todo lo que estaba en oferta y cocinar en la casa del ‘couch’ o del hostal. Otra buena forma de ahorrar en la comida era estar acompañado, pues se dividían los gastos y se compartían los tenedores.

Por el trago no había de qué preocuparse. Los brasileños la supieron hacer muy bien porque industrializaron un licor artesanal: la cachaça. La más popular es de marca 51, la botella costaba no más de 10 mil pesos y con 40 grados de alcohol. Nada mal, ¿no? Las cervezas costaban casi lo mismo que en Colombia y las caipirinhas también estaban regaladas a pesar de la época.

Sin embargo, para experiencias futuras, hay que tener cuidado a la hora de escatimar con la comida. Comer barato puede tener consecuencias digestivas y eso no muy chévere en un viaje.

Cocineras baianas preparan un famoso acarajé en Salvador.
Cocineras baianas preparan un famoso acarajé en Salvador.

Lugares para visitar

Las atracciones mainstream y los sitios turísticos podían ser gratis o pagados. Este era otro gasto que había que tener en cuenta para los cálculos, aunque también dependía de los intereses de cada uno porque había sitios espectaculares que no requerían boleta. Un buen consejo para Brasil es que en varios estados (como los departamentos aquí) los estudiantes solo pagan ‘media entrada’. Esto quiere decir que si por ejemplo van a un museo solo pagan la mitad por ser estudiantes.

Tip: descargar la aplicación de Trip Advisor. Allí encuentran todo lo que deben conocer en una ciudad, con calificaciones y comentarios de la gente que ayudan a decidir lo que vale la pena visitar en caso de que el tiempo esté contadito.

En el Teatro Amazonas en Manaus.
En el Teatro Amazonas en Manaus.

Total

En pasajes hasta Belo Horizonte, con varias paradas aprovechando para conocer, en 15 días de viaje, gasté millón 200. La estadía fue gratis por Couch Surfing. Si en promedio gasté 50 reales al día (un real cuesta $900), en esa quincena se fueron más o menos 2 millones.

Los pasajes de vuelta me costaron un millón. Esto quiere decir que me quedaron dos palos para sobrevivir en la segunda parte de mi aventura mundialista. Yo creo que se podía lograr con menos de 5 melones, o con mucho menos de lo que cobraba una agencia por solo ir dos semanas y andar en manada como niños de colegio.

brasil 8
En el estadio Maracaná de Rio de Janeiro, en la victoria de Colombia sobre Uruguay en octavos de final.

Nota. Esta fue una nueva versión del artículo ‘Al mundial con menos de 5 palos’, publicado originalmente en Cartel Urbano el 6 de junio de 2014, días antes del comienzo de la Copa. Después de regresar del sueño y revisar los gastos con calma, en total se me fueron 5 millones y medio de pesos, quizás un poco más o un poco menos, pero esa fue la cifra que se puede redondear con todos los recibos. El viaje fue planeado oficialmente con 6 meses de anticipación, ahorrando 1 millón de pesos mensuales y comprando de a pocos todo lo necesario: pasajes, boletas, reservas, etc. Como siempre lo he dicho para cualquier viaje, la cuestión es de actitud, solo así la vida le regala a uno experiencias maravillosas y le pone en el camino personas que se quedan en el corazón. Esta ‘inmadurez’ (tuve que renunciar a mi empleo) fue uno de los mejores meses de mi vida, cargado de miles de momentos intensos e inolvidables. Qué mas puedo pedir: estuve a pocos metros cuando James Rodríguez la bajó con el corazón, le pegó de zurda y metió el mejor gol del Mundial.

‘Viajar a Miami desde Bogotá es más barato que ir a Pasto’: eterna queja de los pastusos

El aeropuerto Antonio Nariño -ubicado en el municipio de Chachagüí, a media hora en carro de Pasto-, diariamente tiene 6 vuelos directos: 5 a Bogotá y 1 a Cali. Avianca gestiona 5 y Satena, el restante.

El aeropuerto es conocido porque en ocasiones presenta cierres por malas condiciones climáticas y porque el aterrizaje pone ‘a probar finura’ a cualquier piloto: la pista se encuentra a un costado de los abismos del Cañón del Juanambú.

antonio_narino

Foto: vista aérea del aeropuerto Antonio Nariño / Tomada de kmir1317.blogspot.com

Aunque en el departamento también hay terminales aéreas en Tumaco e Ipiales, la de Chachagüí es la más frecuentada por los nariñenses, quienes se quejan, quejan y quejan, con justa razón, por los pasajes tan caros que les venden Avianca y Satena.

Aquí están algunos datos que lo demuestran, según consultas realizadas en los portales web de distintas aerolíneas a finales de octubre pasado:

  • Aun reservando con un mes de anticipación y en temporada baja, viajar en avión de Bogotá a Pasto en promedio era 100 mil pesos más caro que viajar a Cali, Barranquilla, Montería o Medellín desde la misma ciudad.
  • Todos esos trayectos son similares en distancias y tiempos de vuelo. De hecho, Barranquilla queda más lejos de Bogotá en comparación con Pasto, pero los pasajes en Avianca era más baratos: $135.000 menos. En LAN se vendían tiquetes con destino a la ‘arenosa’ desde 85 mil pesos.
  • En promedio, un pasaje barato de Bogotá a Pasto cuesta 200 mil pesos, pero solo si se compra con semanas de anticipación o se tiene buena suerte para dar con tarifas económicas. Esto quiere decir que ir y volver tiene un precio mínimo promedio de 400 mil pesos. 
  • Ni hablar en temporada alta. Por ejemplo, para viajar el 23 de diciembre, en Avianca el pasaje costaba $437.000, solo ida (consultando precios con 2 meses de antelación). Pero hacia Barranquilla, en la misma fecha, había tiquetes desde $171.000, casi 300 mil pesos de diferencia. Entonces, para cualquier nariñense que tiene contados los días de vacaciones o que le dieron una semana de permiso en el trabajo para a pasar fin de año con su familia, le toca sacar del bolsillo más o menos 1 millón de pesos (bajito) para llegar a su tierra en una hora de vuelo y no en 18 horas dentro de un bus.

GRAFICO RUTAS AEREAS

Es cierto que el número de vuelos diarios directos de Bogotá a ciudades como Barranquilla es mucho mayor que los vuelos a Pasto. En Avianca, por ejemplo, en promedio son 20 vuelos por día a la capital del Atlántico y tan solo 4 a la capital nariñense. ¿Pero por qué entonces los pasajes de esa aerolínea con destino a Montería, que tiene los mismos vuelos diarios que Pasto, son mucho más baratos?

Sobre esta situación, Fabio Villegas, presidente de Avianca, considera que “además de la distancia y/o los tiempos de vuelo, se deben tener en cuenta factores de ocupación y requerimientos operacionales que demandan de una tecnología determinada, así como de tripulaciones especializadas y certificadas para operar en una u otra ruta”.

En ese sentido, Villegas explica que la ruta a Pasto presenta exigencias especiales en cuanto a aeronaves y tripulaciones, bien sea por las condiciones topográficas y climáticas, así como a las limitaciones de infraestructura aeroportuaria. “De esta manera, la compañía ha adelantado grandes inversiones en equipos de vuelo y entrenamiento/certificación de tripulaciones para mantener la conectividad a un aeropuerto de alta complejidad como es el Antonio Nariño”, dice.

Sin embargo, una investigación del periodista Juan Esteban Lewin, publicada en el portal La Silla Vacía, indica que Avianca opera en las rutas a Pasto con el mismo avión que viaja a destinos como Medellín y Montería.  Los datos señalan que el costo por pasajero de la aerolínea es mayor en la capital de Córdoba, lo que debería traducirse en tiquetes más caros, aunque las consultas de este artículo demuestran otra cosa.

Fuera de los aspectos técnicos, otra lectura indica que en destinos similares a Pasto se encuentran otras compañías aéreas privadas que le compiten fuertemente a Avianca, como por ejemplo LAN y Viva Colombia. En esa línea, Lewin considera que el crecimiento de las aerolíneas de bajo costo es un factor clave para que disminuya el precio de los pasajes en el país.

Y eso es lo que hace mucha falta en Pasto, donde además de Avianca solo viaja Satena, una empresa de economía mixta (con aportes estatales y privados) que no logra competir en precios: se pueden encontrar pasajes $20.000 más baratos que en Avianca, pero a veces es al revés y Satena es la que cobra más. Conclusión: dos aerolíneas que venden pasajes caros.

pasto 2

Cosas que uno no entiende

Hay que dejar algo claro: a Pasto no viajan tres pelagatos por día, aun así los pasajes sean casi un lujo. De hecho, el aeropuerto Antonio Nariño parece ser un buen negocio para las aerolíneas que operan en su pista.

Según el Boletín Origen–Destino 2014 de la Aeronáutica Civil, en los primeros 8 meses de este año, cerca de 160 mil pasajeros nacionales salieron y entraron a dicho aeropuerto. En ciudades como Villavicencio, Manizales, Leticia o Ibagué, el flujo de pasajeros fue mucho menor.

Como si fuera poco, el Boletín Oferta y Demanda Agosto 2014 indica que la ruta Bogotá-Pasto presenta un considerable nivel de ocupación de sillas. Entre enero y agosto de este año, se registró que el 82.10% de las puestos ofrecidos fueron vendidos en dicho trayecto. Entre 47 rutas que fueron contabilizadas en esta estadística, la de Bogotá-Pasto se ubica en el puesto 15, por arriba de viajes desde la capital de Colombia hacia Barranquilla, Cali, Leticia, Medellín, Montería y Quibdó.

Esto permite inferir que los aviones viajan con más sillas vacías en trayectos con mucha oferta, en algunos casos como consecuencia de la alta competencia. Por el contrario, los pastusos son fieles clientes o mejor clientes a la fuerza, pues generalmente llenan los aviones con destino a su tierra.  Entonces, a simple vista sí habría suficientes usuarios para que otras compañías aéreas operen en Pasto y rompan con ese casi monopolio a Avianca.

Y para que quede claro que no es un reclamo de una ciudad pequeña, cuando se compara los pecios de los pasajes con destino a regiones similares, los nariñenses también llevan la peor parte. Al revisar tiquetes para viajes, con 20 días de anticipación, en el pasado mes de noviembre, ir a Pasto desde Bogotá en Avianca costaba 423 mil pesos, lo que era 305 mil pesos más caro que ir a Manizales y 175 mil pesos más que ir a Leticia. A Quibdó, los tiquetes de la empresa Easy Fly valían solo 173 mil pesos por trayecto.

Sin embargo, el presidente de Avianca insiste en que ciudades como Montería y Manizales tienen “unos rangos de precios muy similares a las tarifas que se ofrecen a la ciudad de Pasto”. Además, Villegas menciona que en los vuelos desde la capital hacia la ‘ciudad sorpresa’ muchos viajeros “acceden al servicio a través de tarifas económicas, las cuales van desde $173.300 por trayecto con impuestos incluidos”.

Pero ese precio, que es el más barato en la ruta, es una rareza a la hora de consultar pasajes en el portal de la compañía.

GRAFICO RUTAS AEREAS2

Un camino nublado

Para la Aeronáutica Civil, los “mercados pequeños impiden el acceso de varios operadores, limitando la competencia porque los costos operacionales por silla son elevados”; no obstante, la entidad aclara que las puertas están abiertas para que otras compañías entren a operar en el aeropuerto Antonio Nariño.

La aerolínea de bajo costo Viva Colombia anunció que “por ahora no se tienen planes” para que Pasto haga parte de sus destinos, si bien no descarta que un futuro llegue a serlo. Curiosamente, hace pocas semanas la empresa lanzó una nueva ruta desde Bogotá hacia Quito, con pasajes que van desde $214.000. Ya que la capital ecuatoriana queda a 7 horas en carro de Pasto, seguramente varios nariñenses viajarán primero a  Ecuador para llegar más barato a Colombia.

Aunque no se ha recibido respuesta de otras aerolíneas en el momento de cerrar este artículo, buena parte de la solución al problema de los pasajes caros en Pasto estaría en manos de un tercer competidor y para eso la Aeronáutica Civil propone que  los organismos regionales le muestren a las aerolíneas “las condiciones favorables de la región influenciada por el aeropuerto Antonio Nariño para fortalecer el mercado de transporte aéreo”. En esa causa sería fundamental el trabajo de los congresistas nariñenses, representantes de una región fronteriza del país y que viajan semanalmente en avión.

¿Pero qué hay de cierto que es más barato viajar a Miami que ir o salir de Pasto? Aunque suena absurdo, en algunos casos puede llegar a suceder.

Al revisar pasajes a inicios de diciembre en Avianca, para viajar el 4 de enero de 2015 a la capital de Colombia desde Pasto, el tiquete más barato cuesta 722 mil pesos.  Por otro lado, en la aerolínea estadounidense Jet Blue un pasaje vale 255 dólares (580 mil pesos, aproximadamente) para viajar, a mediados de enero del próximo año, desde Bogotá hasta el aeropuerto de Forth Lauderdale, que sirve al área de Miami.

En ese caso, sería 142 mil pesos más caro viajar desde Pasto hacia Bogotá en relación con un destino que por ningún lado puede ser comparable: Miami (donde no hay cuy) queda en otro país, en otro subcontinente, a 2.434 kilómetros de Bogotá, a 4 horas de vuelo. Para llegar allá toca volar sobre el Océano Atlántico, pasar por encima de Cuba, ir más lejos que Guatemala. Pasto es lejos, pero tampoco tanto. Pasto es Colombia.

Investigación: Jorge Esteban Benavides Noguera para Pulzo.com
Ilustraciones: Daniel Gavilanes
Gráficas estadísticas: Jóse Argotty

Publicado originalmente el 13 de diciembre de 2014 en Pulzo.